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LA FELICIDAD SEGÚN UNA NIÑA DE 4 AÑOS

La felicidad.

A Regina le gusta jugar a muchas cosas; entre sus juegos favoritos está ser la doctora que me atiende en una consulta. Primero escucha mi corazón con su estetoscopio, luego toma mi presión y me “revisa los huesos”; después se asoma con un otoscopio a mis orejas y me dice que todo está bien, que “no tengo gusanos”. Al final me toma la temperatura con un termómetro que tiene dos indicadores: carita triste si la temperatura es muy elevada, y carita feliz si está dentro del rango normal.

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Como parte del juego, ella alterna un indicador con otro: si sale carita triste me inyecta con una colorida jeringa y luego me pone una curita de plástico; si sale carita feliz me anuncia “usted está muy sana y feliz”.

 

Me ha llamado la atención cómo ella ha asociado la salud con la felicidad, porque el par de veces que ha tenido temperatura alta se ha sentido enferma y por lo tanto ha llorado un poco: se ha sentido triste. Y cuando de pronto estornuda o tose, inmediatamente me dice “no te preocupes, estoy feliz”. Y me encanta. Me encanta que casi no se enferme y que esté contenta la mayor parte del tiempo, o sea: sana.

Creo que para mamás y papás es horrible tener un hijo enfermo porque realmente se la pasan muy mal y uno sufre de verdad viéndolos así, no se sabe muy bien qué hacer excepto llamarle al doctor, hacer una cita y abrazarlos muy, muy fuerte.

¿Y si su salud fuera un reflejo de su estado de ánimo?, me pregunto a veces. Lo medito y me decido a hacerla muy feliz jugando con ella y dedicándole todo el tiempo que pueda.

Anoche, Regina me llamó en la madrugada:

—¡Mamá!

Entré corriendo a su recámara y la encontré sentada pero prácticamente dormida con los ojos abiertos.

—¿Estás feliz, mamá?

Luego se acostó y se durmió inmediatamente.

 

Verónica Nieva

@chillynieva

Verónica Nieva

De todos los trabajos que he tenido, el de mamá es mi favorito. La maternidad me encontró a los 40 y esto ha sido genial porque todas mis experiencias han sabido acomodarse para ayudarme a resolver los retos diarios con los que me encuentro al ser mamá de Regina, una niña maravillosa de 4 años. Estoy encantada de compartir mis hallazgos como mamá geek, usando la tecnología y mis obsesiones en pro de la paternidad.

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